sábado, 24 de setembro de 2011

Yoani Sánchez: "Pueden reprimirme, amenazarme, menos quitarme la sonrisa"


Nota da blogueira: caro leitor, peço licença a você, que acompanhou a minha jornada na Espanha, para postar no Embarazada um texto sobre Cuba. Não contei aqui, mas depois de Madri fui aos Estados Unidos terminar o período prático do meu curso na sucursal do El Mundo em Miami. Neste período, visitei Havana e fui duas noites na casa de Yoani Sánchez, autora do blog “Generación Y” e considerada uma das 100 personalidades mais influentes do mundo pela revista Time.

Escrevi uma reportagem sobre ela para o El Mundo e aproveito para publicar aqui a versão completa do texto e algumas fotos da viagem. 

Independentemente de sua orientação política – castrista, contra o regime ou indiferente –, Yoani Sánchez tem uma história que merece ser conhecida. Espero que gostem e até o próximo post (estou devendo um texto sobre o Caminho de Santiago. Prometo que em breve reservarei um tempinho para escrevê-lo. Aguarde).

Boa leitura!



Sentadas de frente al mar caribeño de La Habana, dos cubanas de 18 años miraban las líneas misteriosas del horizonte y charlaban sobre el incierto futuro de su país. Las estudiantes de Historia del Arte nunca han salido de la isla. Solo conocen el mundo a través de los relatos de las personas que visitan Cuba y de algunos programas de televisión.

En el primer año de la carrera esperan el permiso de su universidad para disponer de un correo electrónico y, también, llegar al tercer año del curso para que las dejen acceder a otros contenidos de la Red. "Nunca he visto una página web. Internet en Cuba es un lujo", cuenta una de ellas.

Mientras, del otro lado de la capital cubana, otra mujer también reflexionaba sobre los días que vendrán, pero delante de las olas electromagnéticas de un ordenador. Yoani Sánchez escribía un texto más para su blog 'Generación Y', que luego sería leído por millones de personas de incontables países.

Las universitarias no conocen a Sánchez. Tampoco han escuchado hablar de esa cubana que tiene más de 160.000 seguidores en Twitter, que se convirtió en una de las 100 personas más influyentes del mundo, según la revista 'Time' (2008), y que fue ganadora de diversos premios como el Ortega y Gasset de Periodismo Digital y el María Moors Cabot de la Universidad de Columbia


El anonimato de Sánchez, para algunos de sus conterráneos, tiene justificativo: se estima que solo el 3% de los cubanos tiene acceso directo a Internet. Los que la conocen, sea porque tienen el privilegio de poder pagar el uso de la Red o porque ya han visto su cara estampada en una de las campañas mediáticas del Gobierno que intentan denigrar su imagen, comparten opiniones distintas. 

Desde la admiración al repudio, reflejados en la profunda división política del país comunista. “¿Sánchez, aquella chica que dice un monte de mentiras? Es una contra revolucionaria”, comenta una señora que tiene en la entrada de su casa un “altar” , como ella le llama, decorado con esculturas e imágenes de los cubanos Fidel Castro y José Martí, del argentino Che Guevara y también del líder ruso Lênin. 


Del anonimato a la fama 
Sánchez sacó del horno ‘Generación Y’ en abril de 2007 para acabar con el silencio. El blog luego se convirtió en un fenómeno, un espacio de ideas, reflexiones y historias que hoy ya son traducidas en 22 lenguas por voluntarios de distintos países. Recibe diez millones de visitas al mes y, como mínimo, mil comentarios por post. En su espacio virtual, ella escribe sobre la realidad de vivir en un “régimen totalitario”.

“Sentía asfixia, la sensación de que necesitaba hacer una catarsis. Mi blog es un diario personal, no es un panfleto político. En mis textos, escribo sobre mi país con una óptica ciudadana, intimista y emotiva”, relata con mucha serenidad la cubana de 36 años, como si la explosión de sentimientos que guarda en su pecho estuviera toda depositada en las líneas de su blog.



La bloguera está en la lista de la revista ‘Time’, al lado de líderes como George W. Bush, Hu Jintao y Dalai Lama. “El hecho de que una persona tan diminuta como yo, que no tiene ni cuenta bancaria, ni coche, ni derecho a salir de su propio país esté en un ranking junto a celebridades como Angelina Jolie me hace sentir orgullo, pero al mismo tiempo me da gracia. Es una buena señal de que el reinado de los grandes se está acabando”, bromea. 

Sánchez vive en un piso de 52 metros cuadrados, en la décima cuarta planta de un edificio construido por su esposo y periodista Reinaldo Escobar. Para encontrarla, hay que tener el mínimo de precaución. “Tranquilidad no es una palabra para definir mi vida. Paso cosas terribles todos los días.  Soy observada por todas las partes. No puedo tener un minuto de privacidad en un sitio público con mi pareja porque hay hombres de la seguridad del Gobierno tomando fotos, grabándome”, cuenta.

Sin embargo, la persecución no ofusca el buen humor de la cubana. “Pese a todo soy optimista. Como dice mi marido, que es un filósofo natural, las cosas no son lo que te pasa, sino cómo las tomas. El Gobierno puede cortar mi teléfono, reprimirme, amenazarme, machucarme, pero no puede quitar mi sonrisa, mi principal arma de defensa. Es una terapia personal”, analiza Sánchez, que cuenta ya haber sido amenazada, detenida y golpeada por la policía cubana. 


Desde que creó ‘Generación Y’, la vida de la bloguera ha cambiado radicalmente, de “cero a infinito”. Los amigos de Sánchez decían que ella tenía el don de la invisibilidad. “Me gustaba esconderme y disfrutaba del anonimato. Pasé de una persona que nadie conocía a estar en el epicentro de muchas cosas. No lo lamento. Es un sacrificio cívico que uno tiene que hacer”, dice.

El precio que se paga por estar delante de la luz pública es alto: “Siento dolor al ver al Estado utilizando todo su aparato mediático para aplastar a un individuo. La semana pasada mi rostro estaba en la televisión, rodeado de los peores adjetivos. En un gobierno totalitario, eso es una muerte social, una lapidación pública”, opina.

Según la bloguera, el problema no es solo cuando se difunde una imagen de “forma agresiva” en las pantallas cubanas. Como explica, la intimidación a sus amigos es algo aún más “doloroso“. Las personas que van a su casa y le llaman pueden sufrir amenazadas y ser advertidas.


“Muchas veces quedo con alguien por teléfono en algún sitio específico y la seguridad está allí vigilándome. Es una manera de decirme que están archivando cada momento de mi vida”, afirma. “Con eso, se pierden muchos amigos. Siempre tengo la duda si alguien ha dejado de saludarme porque le dejé de caer bien o porque ha sido amenazado”, añade. 

Sánchez opina que la represión no ha disminuido del Gobierno de Fidel Castro al de su hermano y sucesor Raúl Castro. “Solo ha cambiado de estilo. En el gobierno de Fidel, una persona podría cumplir una larga pena en la cárcel. Ahora, la policía detiene a alguien por un par de horas, pero ejerce una violencia mental y una presión psicológica muy fuertes, sin dejar marcas ni pruebas”, subraya.   

Con la piel lista para las críticas 
Joani Sánchez está en el punto de mira de muchas polémicas y acusaciones. Hay gente que cree que es una farsa que haya sido detenida y golpeada por la policía cubana. Otros, que la bloguera es financiada por Estados Unidos para hablar mal del Gobierno. También hay los que piensan que es Fidel Castro quien le paga para demostrar que existe libertad de expresión en su país.

“Cuando dos extremistas te acusan de lo contrario, eso significa que eres una moderada. Mucha gente se conforma con la papilla informativa que le da el Gobierno. Nunca me he conformado con eso, siempre he buscado ir más allá. La gente que quiere realmente conocerme, lee lo que escribo”, defiende.


Sánchez tampoco se muestra preocupada con los adjetivos que le atribuyen. La cubana opina que una persona que está en la esfera pública tiene que tener la piel preparada para ser vista a través de distintas perspectivas. “El próximo presidente de Cuba necesita estar acostumbrado al fuego de la opinión pública. Si no soportan una caricatura en el periódico o una crítica, significa que no están preparados para ser políticos”, dice.

La bloguera se define como una “ciudadana inquieta”, sin una ideología clara. “No soy ni de derecha ni de izquierda, soy pos-moderna. Soy un fruto de este sistema, pero también soy un fruto podrido de este sistema. Sobre todo soy una demócrata autodidacta, me he formado en la polémica, en el dialogo”, describe.

Para ella, tener que lidiar con las críticas es todo un aprendizaje. “Me he dado cuenta de que las acusaciones son directamente proporcionales a la importancia de ‘Generación Y’. A medida que la gente conoce más el blog, más agresiva se vuelve la propaganda oficial. Entonces cada vez que veo mi rostro en la tele o una agresión, pienso que estoy llegando a más personas”, evalúa. 

Resistencia 
El apoyo del público sirve para recargar sus baterías. Muchos cubanos demuestran su admiración por alguien que ha logrado soltar su voz en un país donde la falta de libertad de expresión es cuestionada no solo por quienes viven allí, sino también por organismos internacionales como las Naciones Unidas.


“Leo el blog de Sánchez cuando accedo a Internet desde un hotel. Me parece una chica valiente, como las Damas de Blanco [el grupo de mujeres que lucha por la liberación de sus familiares encarcelados por el régimen]”, describe una cubana de 44 años, que prefirió no revelar su nombre, tras quejarse por la ausencia de libertad y el deterioro económico de su país.

“Ella nos cuenta historias que no salen en la prensa oficial, temas que a muchos de nosotros nos gustaría hablar, pero los omitimos. Sufrimos una pérdida de identidad, vivimos en un sistema de doble moral. La gente no dice lo que piensa para no perder su estatus”, añade. 


Los que se cruzan con Sánchez en La Habana no pierden la oportunidad de animarla. Ella cuenta que cada vez que sale a la calle, al menos tres personas la identifican. “La gente se acerca y dice bajito: Estoy leyéndote, resiste”, relata. Y la activista resiste. Durante cuatro años y medio ha solicitado 17 veces al Gobierno cubano permiso para salir de su país. Sea para recibir premios, para publicar su libro ‘Cuba libre’ o para participar de congresos y conferencias. En ninguna de esas situaciones, lo ha logrado.

“Por un lado, el hecho de que el Gobierno no me deje salir para recoger mis premios, me ayuda a juntar dinero para realizar mi sueño: fundar un medio de prensa libre en mi país”, revela la bloguera, que añade que, además de tener su propio periódico, desea impartir clases y colaborar con otras personas a tener acceso a la tecnología digital. 

De la Isla al viejo continente 
Era el 13 de agosto de 2001, Yoani Sánchez encendió la radio cubana en el día del cumpleaños de Fidel Castro y escuchó un comunicado que se repetía todos los años. “Hoy es el cumpleaños de la patria”, recuerda la cubana lo que decía el locutor de la emisora. Sin embargo, esa vez, la propaganda oficial imprimió un gran cambio en su vida. “Ya no soportaba más. Fue el último. Decidí mudarme”.

Sánchez se graduó en Filología. Trabajó en una editorial de libros y como profesora de español para extranjeros. En ese tiempo, impartió clases para gente de todo el mundo. “Muchos de mis alumnos me ayudaron a mudarme”. Compró un pasaje y se fue a Suiza, uno de los países más ricos del mundo, donde se quedó por dos años. “Fui con la intención de no volver a Cuba”, cuenta.


Salió de la Habana vieja, una ciudad que paró en el tiempo, para vivir en Zurich, uno de los municipios con mejor calidad de vida. Allí, trabajó en bares, restaurantes, pero lo que más le gustó fue su labor en una librería latinoamericana. “Pude actualizarme en la literatura cubana y de América Latina. Tuve la oportunidad de leer muchas obras que estaban prohibidas en Cuba, como textos de Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas y Mario Vargas Llosa”, cuenta. 

Por una enfermedad de su padre, Sánchez decidió volver a isla caribeña  y arriesgarse. Después de 11 meses que un cubano sale de su país, pasa a ser considerado inmigrante definitivo y no puede volver a residir allí. “Soy muy familiar y algo me decía que tenía que volver. Tomé un avión como turista y, cuando llegué a Cuba, destruí mi pasaporte. Sentí que esa ley absurda no podía ser extraterritorial. El Gobierno cubano no puede determinar a quién expulsa de su país, enviarme a fuerza a otro sitio”, explica la mujer que afirma extrañar mucho a la nación europea que dejó

“Tengo mis mejores recuerdos de Suiza. Sin embargo, allí estaba todo hecho y cómodamente dispuesto. Ya, en Cuba, hay muchas cosas que hacer y quiero quedarme aquí”, agrega. 

Grito por la libertad 
Cuando volvió a su país, Sánchez cuenta haber tenido muchos interrogantes, pero al menos una clara certeza: no quería regresar al mismo punto de silencio del que se había ido. “Si ya estoy en Cuba y he puesto mi vida en riesgo, quiero asumirlo por completo”. La activista dice haber sufrido un choque: “Fue traumático el retorno. Encontrarme en un país donde no tenía acceso a Internet, móvil, donde no podría leer la prensa que no fuera la oficial manipulada. En Suiza, compraba periódicos y leía informaciones de todo el mundo desde diferentes medios en la web”, relata.




Sánchez no pensó dos veces y fue crear su espacio en un país donde la infraestructura tecnológica está caminando a pasos lentos. Se juntó con unos amigos y fundó la revista digital ‘Consenso’, en la cual hablaban de distintos temas – economía, política, historia, literatura – con una postura política libre. “No era un medio enfocado en la crítica al régimen, solo era una publicación con libertad”.

Tras tres años de rodaje del medio, la afición de Sánchez e de sus fundadores por los blogs habló más alto. “Necesitábamos un espacio aún más abierto. La revista, como cualquier otra, tenía sus límites editoriales”. Fue así que nació la plataforma digital ‘Desde que Cuba’, dónde escribe otros blogueros cubanos, y luego ‘Generación Y’, en referencia a la gente que tiene ‘Y’ en el nombre, como el de Yoani.

Tener un blog en La Habana no es cómo manejarlo desde cualquier otro país. Sánchez  acumuló una buena experiencia digital durante sus dos años en Europa y sus incansables “búsquedas en Google”. Sin embargo, su facilidad con las máquinas viene desde niña y está en su DNA.  Su padre fue maquinista de ferrocarril y la enseño a reparar y construir equipamientos. “Desde pequeña me gustaba la electricidad, la electrónica, los circuitos. Reparaba radios con diez años, televisores y incluso refrigeradores”, relata.


En 1994, a los 16 años, la joven construyó su premier ordenador. Compró las piezas en el mercado negro e hizo un "Frankenstein", que le sirvió para escribir su primer periódico literario distribuido en la Universidad. Toda esa práctica contribuyó a que, más tarde, Sánchez creara su blog, que integra también la lista de los 25 mejores del mundo por el canal CNN.

El éxito de su página puede ser atribuido a varios factores. Uno de ellos es el hecho de que Sánchez lo lanzó un año antes de que Fidel se alejara del poder por motivos de salud. “La gente quería saber cómo sería esa transición, qué pasaría en la isla”, dice la bloguera.

Según el periodista cubano  Iván García, que es amigo cercano de Yoani Sánchez, ‘Generación Y’ tiene el poder de “llegar a la gente”. Sánchez fue una de las primeras cubanas que firmó su nombre en sus historias, recuerda. “Había otros blogueros, pero trabajaban de forma anónima”, explica.

García opina que uno de los principales diferenciales es el contenido, que se aleja del padrón de las agencias de noticias. “Ella nos cuenta la realidad de Cuba en primera persona, con nombres, apellidos y color, diferente de las agencias de noticias que suelen publicar temas de forma fría”, analiza.


Además, según el periodista, Yoani tiene una sorprendente capacidad de síntesis. “Con 300 palabras consigue impactar a la sociedad”, finaliza Iván, que afirma haber hecho compañía a Sánchez en innumerables madrugadas en las que pasaban despiertos “intentando arreglar el mundo”. 

Optimismo a largo plazo 
 La llegada de Raúl Castro al poder generó muchas esperanzas de cambio a los cubanos. Sin embargo, Yoani Sánchez cree que los próximos cinco o seis años serán muy difíciles para su país, ya que no ve una línea muy clara hacia dónde sale Fidel Castro y entra su hermano.

“Sufriremos represión en la medida en que el Gobierno sienta que ha perdido el control. Va a haber apariencia de reformas y pasos atrás. Por momentos, parece que se va a la apertura económica y, de pronto, se dan pasos a la dirección contraria. Raúl es un gobernante que tiene demasiado vínculo y compromiso con el pasado. No puede romper”.


Según ella, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, también ha despertado muchas esperanzas a los cubanos, pero cree que los pasos dados todavía son insuficientes. “Hubiéramos esperados más. Que el presidente desmantelara el embargo a Cuba, que me parece el último argumento ideológico que le queda al castrismo”.

El Gobierno cubano sostiene que el principal obstáculo para el desarrollo del país es el bloquo económico de Estados Unidos, decretado en 1962. Sin embargo, pese a estar contra el embargo estadounidense, la bloguera cree que lo que más afecta a la isla es el “bloqueo mediático e informativo dentro del país”.

En medio a la visión negativa que proyecta para el futuro próximo de Cuba, Sánchez ve una “fórmula mágica” en el país que creció. “Soy optimista a largo plazo. Ese país tiene gente talentosa, preparada, con ganas de hacer. Una naturaleza hermosa, un clima bueno, un territorio donde no hay diferencias lingüísticas importantes ni conflictos religiosos, raciales y regionales”, afirma. “Un país en el siglo XXI que no tenga ninguno de esos grandes problemas está bendecido”, añade.

La activista apuesta al potencial de Cuba, pero cree que el tema de la libertad es un imperativo fuerte para segurar el desarrollo. “Yo creo que, de esta fórmula nacional, hay que generar una nación prospera, donde mis nietos quieran vivir. Lo que falta es encontrar el espacio para que esa libertada y creatividad se muestre. Ahora, los cubanos están metidos en una camisa de fuerza económica, política e ideológica”.  

 

Daño antropológico 
El año de 2011 fue marcado por grandes movilizaciones, convocadas por las redes sociales; tanto en el mundo árabe, que resultó en la caída de regimenes dictatoriales, como en Europa, donde los manifestantes pedían salidas para la crisis económica, y el caso chileno más reciente, en el que los estudiantes exigen mejoras en la educación.     



En Cuba, la realidad es otra. Según Sánchez, sería muy difícil organizar una manifestación de esa magnitud. “Vivimos una pequeña apertura económica, pero aún no tenemos infraestructura tecnológica. Así, es muy difícil unirse, convocarse, llamarse a la acción. En los países árabes, por ejemplo, a pesar la falta de libertad política, los ciudadanos tenían acceso a Internet, Twitter, Facebook, Youtube. Mecanismos como esos sirvieron para convocar. En Cuba, no es así”.

Otro factor que dificulta la creación de una “unidad nacional y la rebeldía para manifestarse” es, según Sánchez, la desconfianza entre los cubanos. “Buscando un sistema supuestamente solidario, pensando en el hombre, hemos logrado todo lo contrario. Este Gobierno, de manera muy inteligente, ha desmontado la libertad y las estructuras cívicas. En Cuba, todo el mundo desconfía de todo mundo. Cada persona cree que el otro es de la seguridad del estado o de la CIA, piensa que lo que está cerca le va hacer mal, un daño”, opina.



Para ella, la falta de confianza en el otro es, quizás, el daño más grande del sistema. “En Cuba, ocurrió un daño antropológico, como suele decir mi amigo Adalberto Valdez. Daño del miedo, de la desconfianza, de la paranoia”, revela.

Según la activista, millones de cubanos han identificado la patria con un hombre, la nación con una ideología y el país con un partido. “Si pierde el partido, pierde el país. Si muere un hombre, se pierde la patria. Si pierde la ideología, se destruye la nación. Es un daño muy grande para una nación tan pequeña”.